La inversión socialmente responsable y la gestión ética de la empresa

Rafael García de Diego, secretario general y del Consejo de Administración reflexiona sobre la inversión socialmente responsable y su papel en el camino de las empresas hacia un modelo más justo y sostenible.

  • Tribuna

La inversión socialmente responsable (ISR), también conocida como inversión ética, es aquella que tiene en cuenta, además de los criterios de inversión tradicionales, criterios sociales, ambientales y de buen gobierno de las organizaciones.

Este tipo de inversiones, cada vez más requeridas por la sociedad, exigen un alto nivel de transparencia de las empresas, con el fin de permitir al inversor verificar si la compañía en la que pretende invertir asume unos principios éticos adecuados, facilitándole la decisión de realizar una inversión socialmente responsable.

La existencia de unos principios éticos compartidos entre el inversor y la empresa destinataria de la inversión es otro de los elementos fundamentales de la ISR.  Esto precisa, necesariamente, la formalización de un ideario que recoja los valores y compromisos que rigen la actividad de la compañía en la que se pretende invertir y la existencia de un sistema de gestión responsable que asegure el cumplimiento de estos valores y compromisos (sistema de compliance). Red Eléctrica, consciente de la importancia adquirida por la ISR, recoge en su Código Ético y en su compromiso con la sociedad, la creciente exigencia de los inversores, los analistas y la sociedad en su conjunto de mayores cotas de responsabilidad por parte de las empresas, con el convencimiento de que una de las claves para el reconocimiento del buen funcionamiento y de la reputación de estas es que den una respuesta eficaz a tales exigencias.

En Red Eléctrica, somos conscientes de que el comportamiento de cada uno de los empleados influye en la reputación de la empresa, a través de la forma en que desarrollan sus funciones y responsabilidades en la organización, y de la forma en que se relacionan con los grupos de interés, siendo una responsabilidad compartida —y así lo tenemos asumido— reforzar esa reputación con el compromiso de que nuestras actuaciones se enmarquen en los valores de integridad, responsabilidad y respeto.

Los inversores son una pieza clave en la evolución de los resultados y de la reputación de las compañías del Grupo Red Eléctrica, y las relaciones con ellos y con el resto de los grupos de interés deben ser francas, transparentes, leales, respetuosas y éticas. Además, Red Eléctrica trata de dar respuesta a los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno del mundo inversor en el desarrollo de sus actividades. Para ello, se ha dotado de unos sistemas adecuados que permiten que cualquier persona o entidad interesada pueda comprobar su cumplimiento en todo momento.

Cada vez más inversores consideran que las ISR son más eficientes que las inversiones que no lo son, tanto desde el punto de vista de la eficiencia empresarial como de su rentabilidad, y permiten un mejor control de los riesgos de las empresas y de los sectores en los que invierten, lo que sin duda influye directamente en la seguridad de sus inversiones.

Ese es el motivo de la aparición de nuevas herramientas al alcance de los grupos de interés para analizar el comportamiento de las empresas destinatarias de sus inversiones, desde una perspectiva ambiental, social y de buen gobierno corporativo. Entre las más relevantes que proporcionan a los inversores información adecuada para conformar unas carteras socialmente responsables, se pueden citar algunos prestigiosos índices de sostenibilidad, como el  Dow Jones Sustainability Index o el Ethibel Sustainability Index, de los que Red Eléctrica forma parte en posiciones muy destacadas.  

Los criterios de calificación de las ISR permiten conocer de una manera más  documentada y segura dónde se invierte, cómo se produce el retorno a la sociedad de los resultados de las inversiones y en qué aspectos se puede mejorar el enfoque de la inversión de modo que resulte beneficiosa no solo para quienes la llevan a cabo sino también para la sociedad en general.

Las ISR están abiertas tanto a los inversores institucionales, como a los particulares en general, es decir tanto a los grandes como a los pequeños inversores. En ambos casos la clave radica en que las empresas cuenten con unos sistemas adecuados para asegurar el cumplimiento de los criterios éticos requeridos por la ISR y para informar de ello a los inversores y a los grupos de interés.

La inversión ética supone, como conclusión, que al valorar la actividad y los compromisos de cada una de las empresas destinatarias de las inversiones, a su rentabilidad económica o financiera se le añada una valoración de su impacto sobre la sociedad y sobre el medio ambiente en general, dando un paso más hacia una nueva racionalidad empresarial, hacia unos modelos de negocio más éticos, que tengan en cuenta el bienestar de las personas y la conservación del entorno natural como elementos fundamentales. Avanzar en esta dirección hará que los comportamientos éticos de las empresas ayuden decididamente a que la sociedad avance hacia un modelo más justo y sostenible.

Rafael García de Diego, secretario general y del Consejo de Administración
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