Interconexiones de la península ibérica con el resto de Europa

La nueva directora general de Transporte de Red Eléctrica, Eva Pagán, explica en esta Tribuna los beneficios de las interconexiones internacionales.

  • Tribuna

En el año 2015, se ha puesto en servicio la línea de interconexión con Francia Santa Llogaia-Baixas, hito histórico en el sistema eléctrico español, pues la última interconexión con el país francés data de 1982. 

El proyecto era necesario, desde el punto de vista local, para asegurar el suministro eléctrico al AVE y la calidad de servicio en la zona de Gerona y desde un punto de vista más global, para contribuir, de forma notable, a mejorar la seguridad, calidad y competitividad del suministro eléctrico de España y de la península ibérica en su conjunto.

Sin embargo, es en el ámbito europeo donde este proyecto se enmarca como estratégico. Desde la Unión Europea, se viene impulsando una “Política para la Unión Energética Europea” que persigue un marco de actuación en materia de clima y energía con tres ejes principales para el horizonte 2030: potenciar la integración de energías renovables (27% sobre consumo total de energía), reduciendo la dependencia energética exterior; reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (40% frente a 1990), y constituir un mercado interior de la energía totalmente interconectado, que permita una diversificación y seguridad de suministro.

Todo ello se traduce en unos beneficios concretos: su contribución a la seguridad de los sistemas eléctricos interconectados (facilitando funciones de apoyo entre sistemas); el aumento de la estabilidad de la frecuencia por aumento de la inercia de los sistemas interconectados, y un incremento de la integración de energías renovables no gestionables. 

Por este motivo, el apoyo de la Unión Europea a este proyecto se ha traducido en una subvención de 225 millones de euros y en la financiación a través del Banco Europeo de Inversiones  de otros 350 millones de euros. Conviene recordar además que el coste final del proyecto se ha ajustado suficientemente a lo inicialmente presupuestado, lo que no es fácil en este tipo de proyectos tan innovadores.

La puesta en servicio de la nueva interconexión se ha visto acompañada por dos hechos relevantes. En primer lugar, se firmó un documento de estrategia común, auspiciado por la Comisión Europea, entre los TSO de Portugal, Francia y España para el desarrollo de las interconexiones entre la península ibérica y el resto de Europa. En segundo lugar, los gobiernos de los países citados y la Unión Europea firmaron la llamada "Declaración de Madrid" el 4 de marzo del 2015, con la consiguiente creación de un grupo de alto nivel sobre las interconexiones del suroeste de Europa, para asegurar el desarrollo de nuevos proyectos de interconexión.

Todo ello supone un gran impulso para continuar trabajando en la construcción nuevas interconexiones, que ya han sido incorporadas en la lista de Proyectos de Interés Comunitario (PCI). Además de las ya incluidas (una nueva interconexión con Portugal por Galicia y un proyecto de interconexión entre el País Vasco y Aquitania), en el 2015, se ha incorporado un proyecto de interconexión genérico a través de los Pirineos que responde al compromiso de la Declaración de Madrid de construir otras dos nuevas interconexiones a través de los Pirineos en Aragón y Navarra.

Para que se conviertan en realidad estos proyectos, será preciso, tal como establece la Declaración de Madrid, el apoyo de todas las administraciones de ambos países y de la Unión Europea, de la misma forma que nos han apoyado en el proyecto Santa Llogaia-Baixas, en el que no solo han tramitado y autorizado el expediente, sino que además han intervenido de manera activa en la interlocución con los municipios y han velado por que la construcción se realizara con el máximo respeto al medio ambiente y el mínimo impacto social. Pero ello implica forzosamente unos costes muy elevados que requieren el apoyo económico por parte de la Unión Europea.

El reto está ahí y trabajamos ya en ello para hacerlo realidad en la próxima década. 

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