El círculo virtuoso de la electrificación

Resumen de la intervención del presidente de Red Eléctrica, José Folgado, en la Jornada “Claves para el futuro de las energías renovables”, celebrado en el Colegio de Economistas de Cantabria.

  • Tribuna

La política europea para la unión de la energía se ha pretendido construir tradicionalmente sobre tres pilares básicos: la seguridad de suministro, la competitividad económica y la sostenibilidad ambiental. Las actuaciones de los países, no solo en Europa sino en todo el mundo, se han centrado más en los dos primeros, quedando la sostenibilidad ambiental en el terreno de los principios y de los propósitos sin cumplir. En los últimos tiempos, esto está cambiando, como lo ha demostrado la COP21 en París, en cuanto a compromisos globales de limitar las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar el calentamiento global, cifrado en un máximo de 2 ºC al concluir el siglo XXI sobre la temperatura existente al comienzo de la industrialización.

Para lograr esos tres objetivos de manera equilibrada, hay, sobre todo, tres frentes de actuación: el ahorro y la eficiencia energética, la movilidad sostenible y la generación eléctrica renovable. Por diversos motivos –crisis económica y subida de precios de la electricidad, lámparas LED, electrodomésticos más eficientes y medidas de eficiencia energética de edificios-, se han logrado avances significativos en la UE en el descenso de la intensidad energética por unidad de PIB y también en España. También se ha ganado en eficiencia en el transporte, pero éste da cuenta de un tercio de todas las emisiones, por lo que la expansión del coche eléctrico y el transporte por ferrocarril en lugar de con vehículos de combustión convencional será el factor determinante para contribuir al tercer pilar de la sostenibilidad ambiental. Es decir, la electricidad cierra el círculo virtuoso de los tres pilares siempre que la propia generación eléctrica lo sea sobre bases sostenibles, es decir, con fuentes renovables. Una mayor electrificación en la actividad y en la vida de los pueblos siempre que se realice, sobre todo, con fuentes renovables será el factor determinante de que, por fin, se logren evitar las catastróficas consecuencias para el planeta a las que estamos abocados con las tendencias actuales de crecimiento de gases de efecto invernadero en el mundo.

Todavía está pendiente de resolver el problema del carácter intermitente o no gestionable de la mayoría de las energías renovables, en particular la eólica y la solar fotovoltaica. Parece inevitable que el gas natural y sus centrales de ciclo combinado continuarán jugando por mucho tiempo el papel de apoyo en las renovables, sobre todo si no se reponen las centrales nucleares en curso al terminar su vida útil. Pero estas centrales de ciclo combinado también contaminan aunque sea menos. Por ello, el cierre del círculo virtuoso de la electrificación sostenible pasa por otros dos puntos de apoyo: el almacenamiento que hoy por hoy se circunscribe a las centrales hidráulicas reversibles y las interconexiones internacionales. España tiene afortunadamente una capacidad de bombeo de 5.000 MW y habría que duplicar esa capacidad. Por otro lado, el Consejo Europeo de Barcelona de marzo de 2002, el Tratado de Lisboa de 2009 y el Consejo de octubre de 2014 han dejado claro que las interconexiones, que se han cuantificado en al menos el 10% de la capacidad instalada, son decisivas para la construcción de la unión de la energía. El acuerdo de la cumbre de Madrid de marzo del 2015 lo corrobora y concreta en tres nuevas interconexiones de España con Francia hasta los 8000 MW desde los 2800 actuales.

Estas inversiones y la aplicación de los Network Codes para construir mercado homogéneo europeo de la energía eléctrica van a significar el pilar indispensable para poder generar electricidad 100% renovable a partir del 2050, tal como se está planteando en el Parlamento Europeo. En este escenario, España tendrá mucho camino para prosperar en el mayor despliegue de renovables y se habría disminuido un factor limitador del crecimiento tanto por el desequilibrio que genera la energía en la balanza comercial como en las emisiones de gases de efecto invernadero, particularmente por el transporte masivo por carretera.

Estamos, por tanto, a las puertas del despliegue de un nuevo modelo energético global en el que Red Eléctrica ha de jugar un papel muy relevante como transportista y como operador del sistema eléctrico.

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