Red Eléctrica y el paisaje

La subestación de Caletillas, en Tenerife, ejemplo de integración de una infraestructura eléctrica en el paisaje desde la cultura de la sostenibilidad.

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Departamento de Medio Ambiente

Conservar y mejorar el paisaje es una preocupación emergente, como en el siglo pasado lo fueron otros temas ambientales como la biodiversidad y los de planificación territorial. Siempre ha interesado su conservación, pero es en el siglo XXI cuando se manifiesta su importancia y el paisaje se convierte en objeto de alegaciones en la tramitación de las nuevas instalaciones de la red de transporte.

Debido a su complejidad, existen cientos de definiciones, basadas en la estética, en la ecología o en su papel como escenario de la actividad humana.

El Convenio Europeo del Paisaje es el marco de referencia de la normativa para su protección. Fraguado a partir de mediados de los años 90 y elaborado en el seno del Consejo de Europa, se concluyó en el año 2000 en la ciudad de Florencia. Establece que paisaje es cualquier parte del territorio, tal y como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de los factores naturales y/o humanos.

El carácter de un paisaje es lo que le distingue del resto de paisajes, es el que le dota de identidad respecto al territorio vecino y al que le proporciona identidad a través de la lectura integrada de los elementos físicos y humanos, y lo hace diferente de los circundantes. El carácter del paisaje depende no solo de su calidad original sino del momento en que se evalúe y de la sensibilidad de los potenciales observadores.

Desde el punto de vista del carácter del paisaje, ocultar las instalaciones no tiene por qué ser la estrategia preferente. Puede ocasionar un incremento innecesario de los costes y de los impactos sobre el medio natural y socioeconómico.

Red Eléctrica, tomando como referencia el Convenio Europeo del Paisaje, reduce el impacto sobre el paisaje mediante acciones denominadas de integración paisajística, que se tienen en cuenta desde la génesis del proyecto. Estas acciones surgen del análisis de los componentes geográficos, psicológicos y sociológicos para prever los efectos sobre las personas de los cambios que puede sufrir el entorno más allá del ámbito estrictamente local. Por eso, los estudios se realizan a escala comarcal.

La subestación de Caletillas, ejemplo de integración

Un ejemplo de integración de una infraestructura eléctrica en el paisaje es la subestación de Caletillas (Tenerife), para cuya edificación se analizaron tanto las propiedades visuales como las sensaciones no visibles —factores histórico-culturales y psicológicos— con el objeto de afrontar los problemas y oportunidades del entorno, tomar en consideración la percepción social y ofrecer una respuesta pragmática.

Para su integración paisajística, se analizó tanto la ubicación como el entorno comarcal, la arquitectura de las edificaciones y el color de toda la escena: el azul del mar y del cielo, y los colores del terreno y de la vegetación.

Analizado el planeamiento, los aspectos constructivos y económicos, la unidad de paisaje, la funcionalidad y el espacio, la seguridad física, las técnicas de jardinería y la incorporación de elementos de eficiencia energética, las estrategias principales adoptadas fueron la naturalización, es decir, potenciar la presencia de elementos naturales, suelo, vegetación y jardinería, y la armonización, también denominada fusión o contextualización, que integra el elemento acorde con el entorno.

Los recursos utilizados, el color, compatible con los existentes, las texturas de grano grueso y elevado contraste interno que dominan la escena,  y la plantación de palmeras a intervalos iguales, que hace que la subestación parezca más pequeña, permiten adaptarse y expresar simultáneamente un reconocimiento y una coherencia con el entorno.

Red Eléctrica integra las instalaciones en el entorno desde la cultura de la sostenibilidad. La integración paisajística realizada en este caso no solo refleja el respeto tenido hacia el lugar; además, cuando se dirige la vista a la subestación, genera sensación de agrado y el observador no percibe conflicto con el entorno.

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